El Cuaderno de Moratín no es un blog gastronómico ni un diario personal.

Es un cuaderno de observación escrito desde la experiencia del trabajo, la sala, los bares, los viajes y la vida cotidiana.
Aquí se escribe sobre comida, pero también sobre lo que la rodea: el oficio, el cansancio, la memoria, el dinero, el cuidado y la manera en que las ciudades se transforman.
No hay rankings, ni celebraciones impostadas, ni entusiasmo de escaparate.
Solo una mirada situada, con tiempo y sin ruido.

  • Un local nuevo cerca de Corrida, mucha luz, fotógrafa, decoradora y una idea clara de cómo quiere verse. Pero la mesa estaba sin recoger, la comida llegó desordenada y el oficio todavía no aparecía. A veces las raíces no están…

    Raíces: precisamente lo que se echa en falta
  • Cuando era cría paraba muchas veces con mis padres en la Sidrería Alberto, en la avenida de Pablo Iglesias de Gijón. Era uno de esos sitios donde la barra servía para todo. Había serrín en el suelo, corrían los culetes…

    Ya no hay barra.
  • La idea de ir a Casa Baizán fue de Lorenzo. Un día que pasábamos por la calle Corrida entré a reservar mesa. Me acerqué a la barra y le pregunté a Julio si tendría sitio para seis el Jueves Santo.…

    Casa Baizán
  • En Coalla de San Antonio una sabe lo que hay. Una carta de vinos larga, el producto bien elegido y la seguridad de que lo que está en carta por copas se sirve como debe. Pero a veces una recomendación…

    Ahora tengo una botella pendiente.
  • Cuando leí la noticia sobre René Redzepi no sentí sorpresa. Sentí reconocimiento. Quienes han trabajado muchos años en la hostelería saben que ciertos mecanismos no pertenecen a un restaurante concreto ni a una ciudad concreta. A partir de un recuerdo…

    El síntoma Redzepi
  • Mientras abría el centollo me di cuenta de que llevaba más de cincuenta años comiéndolos. Y que nunca le había dedicado un texto. El centollo no se come con prisa. No puede. Exige tiempo, atención, las manos. Cuando está bien…

    Un elogio al Centollo
  • Es un restaurante rancio, en el buen sentido. Esa forma de hacer las cosas que ya no sorprende y, sin embargo, sostiene. No vas a celebrar. Pero vas.

    La Terraza de Viesques
  • En Cadejo descubrí un Valpolicella Classico sin saber apenas nada de la denominación. Un vino ligero y tenso que me llevó, después, a leer sobre las colinas de Verona y sus muros de piedra seca. A veces el conocimiento llega…

    Valpolicella Classico
  • Un restaurante que ha cambiado lo justo para seguir siendo reconocible, donde el oficio marca el ritmo y la cena sucede sin pedir atención. Comer bien, hablar tranquilo y salir con ganas de dar un paseo. Volver, como siempre.

    V. CRESPO – Lo normal es volver
  • El oricio en Asturias no se entiende solo desde la cocina. Antes están el uso, el precio, la extracción y la forma de vida que lo sostuvo durante décadas. Pensarlo hoy exige asumir una incomodidad: no todo lo que se…

    Oricios