Autor: María Luisa Moratín
-
La idea de ir a Casa Baizán fue de Lorenzo. Un día que pasábamos por la calle Corrida entré a reservar mesa. Me acerqué a la barra y le pregunté a Julio si tendría sitio para seis el Jueves Santo.…
-
En Coalla de San Antonio una sabe lo que hay. Una carta de vinos larga, el producto bien elegido y la seguridad de que lo que está en carta por copas se sirve como debe. Pero a veces una recomendación…
-
Mientras abría el centollo me di cuenta de que llevaba más de cincuenta años comiéndolos. Y que nunca le había dedicado un texto. El centollo no se come con prisa. No puede. Exige tiempo, atención, las manos. Cuando está bien…
-
En Cadejo descubrí un Valpolicella Classico sin saber apenas nada de la denominación. Un vino ligero y tenso que me llevó, después, a leer sobre las colinas de Verona y sus muros de piedra seca. A veces el conocimiento llega…
-
Un restaurante que ha cambiado lo justo para seguir siendo reconocible, donde el oficio marca el ritmo y la cena sucede sin pedir atención. Comer bien, hablar tranquilo y salir con ganas de dar un paseo. Volver, como siempre.
-
El oricio en Asturias no se entiende solo desde la cocina. Antes están el uso, el precio, la extracción y la forma de vida que lo sostuvo durante décadas. Pensarlo hoy exige asumir una incomodidad: no todo lo que se…
-
Una comida en Vitoria antes de un partido sirve para pensar en el txuletón como gesto antes que como símbolo: carne, fuego, tiempo y relato. De cómo algo sencillo acaba cargándose de palabras, y de lo difícil que resulta sostener…









